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Que no te asusten, tienes derecho a descargar
Se llevan publicando durante los últimos días en numerosos blogs y medios la noticia sobre una muchacha residente en los Estados Unidos llamada Jammie Thomas-Rasset que ha sido penalizada con 1,92 millones de dólares por descargar 24 canciones de Internet. Este juicio comenzó en 2007 y ha sdo finalizado recientemente. Una y otra vez nos están repitiendo esa noticia sin más aclaraciones, sin más explicaciones. No voy a pensar mal porque “confío plenamente en los medios de comunicación”, pero si no fuera así pensaría que con esta falta de aclaraciones intentan que nos acobardemos y dejemos de descargar músicos y películas de Internet. Menos mal que no nunca pensaría mal de los medios.
Os quiero recordar que a fecha de la redacción de esta entrada del blog, en España es completamente legal descargar canciones y música desde Internet, siempre y cuando sean para uso personal y no se descarguen con la intención de sacar partido económico a esos contenidos. Cada país tiene sus leyes, y en España incluso estamos pagando un gran impuesto por tener ese derecho de descargar material de Internet para uso personal. Ya que estás pagando por ese derecho, cada vez que compras un ordenador, un cd virgen, un reproductor mp3, una memoria USB, un disco duro, un teléfono móvil… ya que estás pagando, te recomiendo que hagas uso de ese Derecho que te ha sido concebido en nuestro país. Hace poco hubo una sentencia en los tribunales españoles que confirmaban este derecho.
Se considera probado que estas descargas se realizaron entre 2003 y 2004 sin consentimiento de los titulares de los derechos de autor, pero para uso particular o intercambio con otros internautas. [...] así que no ha quedado acreditado que el acusado haya obtenido ningún tipo de ventaja económica con la venta de todo o parte del material que almacenaba.
Las productoras beneficiando a la piratería.
Quizás por desconocimiento, no lo sé, pero está claro que las productoras de cine cada vez más impulsan a la piratería hacia cuotas más altas. Hablo de la forma de tratar a los clientes “legales”, a los que gastan sus ahorros en adquirir una película original cuyo coste es demasiado alto, según mi opinión, para que sea visualizado 2 o 3 veces. Cuando voy al cine me tengo que tragar casi un minuto de avisos amenazantes sobre la piratería. Vamos a ver, señor amo y señor del cine: ¡Yo estoy en el cine! ¡Yo he pagado regularmente mi entrada! ¿Por qué me da a mí la brasa con la piratería?
Algo similar pasa con la venta de DVD’s. Si decides adquirir de manera legal esa película a la que tantas ganas le tenías, lo más seguro es que te tengas que tragar cerca de 10 minutos de trailers y anuncios contra la piratería. Trailers que en cuanto pase un mes dejarán de ser interesantes, y anuncios amenazantes que nunca lo han sido. Si estoy pagando por un producto, ¿por qué me metéis publicidad en él? Si fueran DVD’s regalados con el diario de turno, lo vería compresible. Pero no es el caso.
Entre una cosa y otra, nos van robando horas y horas de nuestras vidas, a la gente que va de “legal”. Pero… ¿Hay alguna opción para no ser atacados por esta avalancha de publicidad y de amenazas? Sí. Tengo por lo seguro. Sí la hay. Claro que la hay.
Se llama “Derecho a la copia privada”, o como se conoce ahora, piratería. Cuando usas material del denominado piratería no tienes molestos anuncios amenazantes, a lo que me pregunto yo… Entonces, ¿qué sentido tiene invadir con esos mensajes a la gente que compra material original? Lo único que se consigue es quitarles las ganar de seguir confiando en lo original, y cada día más y más gente vayan probando las bondades del “Derecho a la copia privada”.
Porque os recuerdo que en nuestro país, España, ese Derecho existe, existe en nuestras leyes, aunque nos quieran vender la moto haciendo grandes campañas contra la piratería, tú tienes derecho a descargar tu música y películas favoritas, siempre y cuando no intentes hacer negocio de ello. Tenemos ese derecho, úsalo. Y tenemos ese derecho gracias a la SGAE, y a cosas tan ilógicas como que cuando se compran ordenadores, impresoras, discos duros, cds, unidades de memoria o pago una mensualidad de la línea ADSl en mi estudio de Diseño y Publicidad, estoy pagando un canon a una sociedad de artistas “por si acaso” se me ocurre descargar un mp3 o imprimir una portada de un disco con ese material.
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Torturemos al cliente
Películas infantiles en DVD
Imagen: Flickr

