¿Y qué opino del metro de Sevilla?

El pasado 2 de Abril se estrenó la primera línea de metro de la ciudad de Sevilla. Según tengo entendido, después de 40 años de comenzar la primera obra, después de 60 años de la decisión de llevar el proyecto a cabo, después de 10 años del retorno del proyecto y después de 3 años de la fecha en que se debería de haber inaugurado. Coincidiendo con la tradicional Semana Santa Sevillana, he tenido la oportunidad de estar una semana probando este nuevo transporte público que une las localidades de Mairena del Aljarafe, San Juan de Aznalfarache, Sevilla y Dos Hermanas. Hoy os cuento mis experiencias tras haber podido probar en un mismo día el metro de Madrid, por la mañana, y el de Sevilla, mi ciudad, por la tarde.
Sacando el bonometro. El día que me hice con una de esas tarjetas prepago conocidas como bonometro, ya se cumplían cuatro días de su inauguración. Aún así las colas para las maquinas expendedoras de tickets eran abrumadoras. Cuando llegó mi turno averigüé por qué. Dos maquinas distintas, una de ellas no aceptaba billetes, sólo monedas o tarjetas de crédito. Ninguna de ellas ofrecía cambio. Y ambas estaban diseñadas con dos pantallas, como si de una Nintendo DS se tratase, sólo que en este caso la pantalla inferior queda muy disimulada haciendo que en tu primer uso ni siquiera aprecies su presencia, haciendo la interfaz tosca y lenta, casi obligando a que te echen una mano de parte de la organización por muy acostumbrado que estés a tratar con sistemas informáticos. En el tema de usabilidad de la interfaz le podría dar un 3 sobre 10.
Velocidad.
50 minutos tardé en mi primer día de uso en realizar un trayecto de 4 paradas. Debido principalmente a los grandes tiempos que pasaban en cada parada. En una de las paradas se nos justificaba por megafonía que era debido a “trafico intenso”. Y me pregunto yo, ¿qué es tráfico intenso en un metro?. Al día siguiente llegué a estar en el andén 20 minutos sin que pasara ni un sólo metro en la dirección deseaba. Eso sí, en la otra dirección dos, tres y hasta cuatro llegaron a pasar. ¿Pero acaso se indica en alguna pantalla el tiempo que falta para el siguiente metro? El primer día me pareció ver que sí, pero desde entonces esas pantallas sólo se usan para mostrar la hora actual. Eso sí, en dos pantallas alineadas horizontalmente una junto a la otra se podían ver distinta sincronización en los minutos. ¿Cómo es esto posible en un sistema digital?
Vagones. Los vagones son cómodos en un primer vistazo, pero tras cada salida de andén te das cuenta que faltan barras donde poder agarrarte. Esto también puede ser debido a los exagerados tirones que pega en cada salida, obligando a hacer un enorme esfuerzo por no perder el equilibrio. Según la organización puedes usar el metro junto a tu bicicleta para mezclar los medios de transporte que tanto promueve el ayuntamiento sevillano, pero no existe ningún vagón ni lugar preparado para el transporte de las mismas.
Moviéndonos por la estación. Escaleras mecánicas, sí, pero solo para subir. Todos los que necesiten bajar sólo lo podrán hacer por escaleras tradicionales. Es chocante que un metro, como el de Madrid, que lleva 80 años funcionando posea escaleras mecánicas en ambos sentidos en sus estaciones, y que un metro que se acaba de estrenar en el año 2009 no las instale. Otro detalle muy importante es que para salir tienes que volver a picar, lo que ocasiona unas inmensas colas que nunca acaban a la hora de regresar a las calles. Esto es debido a que el precio varía según la distancia que recorras. Qué cómodo, ¿verdad?.
¿Algo bueno?. Sí, hombre sí. Algo bueno tenía que tener que no vi en el metro de Madrid. Puertas de seguridad. El Metro recién instalado en Sevilla posee unas cristaleras que hacen imposible caerse a las vías antes de la llegada de un metro. Estas puertas se abren automáticamente sincronizándose perfectamente con las del metro.
¿Merece la pena?. Es un medio de transporte que, de momento, está tardando más que el autobús tradicional. Si a eso le sumamos los extraños ruidos que se escuchan de roces metálicos en algunos trayectos y las sospechosas luces que se pueden divisar en los túneles como de algún chispazo… yo diría que hoy por hoy, el metro de Sevilla no es una opción. Y eso que no he contado aún que estamos hablando del Metro más caro de toda Europa. Ni Madrid, ni Barcelona, ni Londres, ni Roma, ni… París. El metro más caro de Europa es el de Sevilla. ¿Acaso piensan rentabilizarlo en un par de meses?

