Como un cencerro

Hoy me limito a dejaros una editorial que escribió Vicenç para la web de Todopocketpc en la que colabora. Creo que muchos nos tendríamos que mirar al ombligo tras leer este texto y razonar un poco nuestras comprar. Yo creo que he bajado el ritmo en comparación con hace un par de años. Antes tenía 6 consolas a las que no tenía tiempo de jugar y ahora tengo 1 de sobremesa y una portátil. Algo es algo. Os dejo el texto .
““¿Mira mujer, no ves que hace como unas aguas temblorosas?” Esto es lo que le digo a mi esposa. “Ja ja ja! Claro, ahora ya lo has toqueteado y le has dado bien por detrás, ya te has cansado y adiós” dice mi padre. “Me he vuelto a equivocar, creía que te duraría quince días y sólo te ha durado dos!!” dice un buen amigo. Todas esto se ha dicho y oído cuando se ha sabido que mi última compra tecnológica no duraría mas que un día y medio. ¿Estoy cuerdo? Creo sinceramente que no. Ahora mismo puede que mi patología no esté catalogada como enfermedad, o puede que si y no lo sepa. El tema está en que estoy como un cencerro, me doy cuenta y no hago nada por evitarlo.
He llegado a la conclusión que la investigación tecnológica no consiste en buscar fórmulas que nos mejoren la vida, sino en crearnos necesidades que hagan absolutamente imprescindibles la adquisición de productos inútiles. De hecho no es ningún secreto que en muchos departamentos de investigación y desarrollo abundan psicólogos. No para medicar a los cabeza-pensantes, sino para buscar fórmulas que provoquen en los usuarios una necesidad imperiosa de adquirir los productos de la empresa por la cual trabajan. De esto en Apple, por ejemplo, saben un rato. Son capaces de hacerte cambiar el ordenador sólo porque el nuevo es de color aluminio, y el que tienes blanco ya no está a la moda. Sin embargo el señor que nos anuncia siempre las novedades sale con un jersey de cuello alto que George Harrisson ya llevaba en sus años mozos.
Otro caso flagrante se da en el mundo que nos toca mas de cerca. He llegado a contar los dispositivos Pocket PC que he tenido (les saco una foto a todos) y me sale la escandalosa cifra de 42. Algunos de ellos repetidos, incluso otros, tripitidos. Pero duermo tranquilo porque en el foro sé que hay quien ha tenido más. Aún así sigo excitándome cuando HTC sale y dice algo, ni que sea en taiwanés y no los entienda. El caso es que me sube la libido y pienso, sea lo que sea me lo voy a comprar. Pero pardiez, si con los que compré hace año y medio hacía prácticamente lo mismo que pueda hacer ahora con una TyTN II!!. Sea como fuere he de tenerla, decir en el foro que la tengo, actualizarla, hacerle mimitos y ponerla a dormir junto a mi, en la mesita al lado de la cama.
Otro ejemplo es el de los teléfonos móviles. Mi mujer es muy sabia para lo que le conviene, y ahora que le han birlado su móvil y busca uno nuevo me dice que lo quiere de los sencillos, que las tochanas todo-en-uno no le van. Que haga fotos, que tenga botones, que puedas hablar con él y punto. Me pones en un aprieto guapetona, porque todos los que me vienen a la cabeza o tienen GPS o llevan vídeo-conferencia o tecnologías inalámbricas que aumentan el consumo energético, encarecen en demasía el precio y que al final no usas por que no los necesitas. Oiga, ¿alguien tiene por un módico precio alguno de estos teléfonos del australopitecus?
Y ya no quiero entrar en el tema de las video-consolas, ordenadores o software. En mi casa tengo una xbox de las primeras que compré en esa cadena de tiendas donde sólo compran los que no son tontos a un precio de 65 euros. Mis amigos se lo pasan teta cuando vienen a casa y echamos unas partidas. En mi trabajo tengo montado un servidor a base de AMD a 800mhz y 256MB de RAM, y la mayoría de equipos que se le conectan van con Windows 98, y estupendamente oiga. Será porque aún estoy, ni que sea un poco, cuerdo. El día que me compre una 360 y monte un Mac Pro en el trabajo, por favor, a pesar de que me resista, dadme a morder un trapo y llevadme al loquero.
Pero puede que algo pueda haber roto esta espiral de locura consumista. Me he comprado un chisme de esos negros con el cual podré hablar, ver fotos como nunca antes, escuchar música, ver videos de Youtube y un sinfín de cosas mas. Ah! Y lo mas importante, seré el namberguan en mi pueblo. La verdad es que, aún sin tenerlo ni saber si lo podré liberar, me miro los Pocket PC y los móviles y los veo unos trastos sin valor. Puede que me hayan pasado varias cosas: Que me haya vuelto un pedante superlativo, que me haya vuelto gay, que mi yo interior busque algo con lo que desconectar de esta locura o quizás puede que por primera vez haya encontrado un producto con el cual me sienta realmente satisfecho. Espero que sea esta última opción.”

