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Megaupload: Ni todo es blanco ni todo es negro.

Como ya sabéis todos, el fin de semana del 15 de Enero de 2011 el FBI intervino el más conocido y utilizado servicio de alojamiento de archivos Megaupload. ¿Las razones? Parece ser que por el apoyo y fomento de la piratería, de facilitar la libre distribución de material multimedia con derechos de autor. Un cierre sin ningún tipo de juicio previo que ha despertado la indignación de millones de usuarios que utilizan este servicio sin objetivos ilegales.
El conocido servicio ofrecía la posibilidad de alojar cualquier tipo de archivo, permitiendo la descarga del mismo a todo aquel al que el usuario que había subido el archivo facilitara la dirección exacta. Muchos usuarios lo utilizan para almacenar copias de seguridad de archivos locales. Otros lo utilizaban para enviar a amigos y familiares archivos de gran tamaño que no podían ser enviados mediante correo electrónico. Muchas empresas lo utilizaban con el objetivo de compartir material con sus clientes o proveedores. Y, no voy a negarlo, muchos usuarios lo utilizaban con el objetivo de compartir música y películas protegidos bajo derechos de autor.
Y no es momento en este artículo, de entrar en el debate sobre que compartir este material, como música y películas de artistas, es legal en muchos países, como por ejemplo España.
Los medios se están cebando con Kim Schmitz, fundador y director de la empresa intervenida mostrando los lujos que había conseguido adquirir gracias a los ingresos provenientes de los usuarios Premium de este servicio (galería de fotos digna de ver, por otra parte), como si el vivir una vida lujosa lo convirtiera de por sí en un ladrón o un terrorista, el vivir al mismo ritmo que otros magnates de la industria de Internet como Mark Zuckerberg, Sergey Brin, Larry Page o Daniel Ek.
En el momento en el que nació la web 2.0, en la que llegó la gran revolución donde eran los usuarios, en vez de un administrador único, los que creaban los contenidos, todos los servicios online son susceptibles de contener material protegido por derechos de autor sin que sus directores lleguen a enterarse jamás entre millones y millones de terabytes de datos. He visto portadas de películas en las cuentas de mis amigos de Facebook, he visto series completas en el conocido portal de Youtube, he navegado entre material copiado de los mayores fotógrafos del mundo en Flickr, he escuchado música protegida en Goear…
¿Acaso Megaupload era indiferente a los contenidos con derechos de autor? No, no ha sido así. De hecho cualquiera podía denunciar un enlace que contuviera material con derechos de autor, y éstos enlaces eran desactivados en menos de 24 horas por el equipo técnico de Megaupload.
Entonces… ¿Cuales son los verdaderos motivos del cierre de Megaupload? ¿Que va a pasar con esos miles de usuarios que tenían contratados años de este servicio? ¿Cerrarán otros portales como Youtube que también poseen contenidos protegidos con derechos de autor sin la autorización de sus legítimos dueños? ¿Es éste el primer paso para que dejemos en unos años de disfrutar del Internet libre que conocemos hoy en día?
Actualización 25/01/2012: Ya ha salido a la luz algo con más sentido, aunque no con más ética. Kim Schmitz, tal como vemos en esta noticia de ElPaís, tenía programado un plan de negocio, habiendo ya cerrado acuerdos con muchos importantes artistas, para dar un vuelco completo a la industria de la música haciendo que los artistas pasaran a quedarse con hasta un 90% de los ingresos que provocara su música, contra un ridículo 5% que llega hasta ellos ahora. Éste movimiento dejaría fuera de la industria a las todopoderosos discográficas. ¿Qué más le da al FBI lo que le pase a las discográficas? Los lobbies son ya algo habitual entre las grandes empresas, y no son pequeños los presupuestos que invierten en tener el favor de organismos públicos.
Música, libros… Volveremos a ver la misma historia

Acabamos 2011 exactamente igual que acabamos 2010. Misma película, distintos actores. Los que estáis al día de las últimas noticias relacionadas con Internet y con las industrias culturales estaréis al tanto de las, desafortunadas según muchos entre los que me incluyo, declaraciones de la escritora española Lucia Etxeberria en su Twitter personal donde confirmaba que debajo de escribir libros por culpa del año que le había hecho la piratería.
Hace unos meses no hablábamos de Lucía, sino de Alejandro Sanz, Ramoncín y otros artistas. Tampoco hablábamos de libros, sino de discos de música. Dos historias distintas, con mismo principio y, en teoría, mismo final.
Historias de una industria que está cambiando, que se está reinventando gracias al avance tecnológico, gracias al mundo digital. Y unos creadores, unos vendedores, que andan más perdidos que Papá Noel en Agosto. Personas que no ven más allá, y que al cambiar el escenario donde realizaban su actividad simplemente desean forzar la situación con calzador intentando una y otra vez que su modelo de negocio anterior siga funcionando.
Los artistas, ya sean canta-autores o escritores, no van a decidir como consume el gran público. Simplemente no pueden, no tienen poder para ello. Es el cliente final, el gran consumidor, la masa social, la que debe y decide como quiere consumir los contenidos. Si yo, como lector del escritor “tal”, ya soy usuario de libros electrónicos buscaré mis próximos libros a leer en ese mismo formato. Si el autor no me los ofrece… me es más sencillo descargar de blogs y foros su libro gratuitamente antes que coger un coche o un bus y perder 3 horas para buscar una libreria, ver si tienen el libro, y acabar comprándolo en un formato que no es el que yo deseo consumir.
Aún hay cantantes que no ofrecen su música en MP3. Siguen encabezonados en querer vendernos su Compac Disc. Un formato desactualizado que no va hacía ningún sitio. Señores cantantes, la mayoría de nosotros hace ya 6 o 7 años que dejamos nuestros reproductor de música en CD’s en un cajón del armario cogiendo polvo. Consumismo material digital, si no lo ofrecéis… buscamos una alternativa.
Lo mismo pasa con la industria de la música. La clave no está en que el usuario se niegue a pagar, al menos en la mayoría de los casos. No, no. Por mucho que se repita ese discurso en los distintos medios de comunicación de más relevancia, eso no es así. No está ahí la clave de la cuestión. La clave está en lo que resulta más sencillo.
Si para una persona es más sencillo, y consigue un material de mayor calidad, adquiriendo la obra que desea (ya sea música o libros) de manera “extraoficial” en descargas gratuitas, que mediante el distribuidor oficial, siempre escogerá la primera opción, sin entrar a valorar ni siquiera el asunto del precio.
España no es un país de gente malvada que desea robar contenidos para que los artistas no puedan seguir manteniendo el nivel de vida al que ya estaban acostumbrados. Simplemente somos un país que avanza y se está desarrollando al mismo ritmo que el resto de países del primer mundo, por lo que la manera de consumir contenidos ha cambiado, y esto está obligando a importantes industrias que llevaban demasiados años acomodadas a reinventarse.
Viviremos la misma historia. Y antes de que acabe, solapándose entre sí, la volveremos a escuchar, pero esta vez hablando de películas y directores.
Fuente: Blog de Enrique Dans
¿Nueva funcionalidad de Twitter?

No, aún no. Pero eso es lo que debería de ser. Cada vez se hace más popular Twitter como nuevo medio de comunicación, incluso está consiguiendo que pueblos enteros se organicen en contra de dictadores que llevan décadas gobernándolos. En algunos ámbitos está incluso sustituyendo al email. Por todo esto, cada vez son más los”Follow” que tenemos, las personas a las que seguimos. Gente cuya amistad es ya antigua, gente recién conocida en un evento, gente de un gran valor en el sector de cada uno, personajes famosos o artistas que nos interesa seguir…
¿Pero cómo recordamos a los dos años que ese tal “Juan1985″ al que seguimos es aquel programador al que conocimos en el pasado EBE?
Se supone que cada usuario añade una descripción de él mismo de cara a que el resto de usuarios sepamos quién es. En muchos casos esta descripción no se llega a completar o simplemente no nos es suficiente para recordar por qué seguimos a esta persona.
Tenemos la posibilidad de ordenar los usuarios en distintas listas, con un ridículo límite de 20, pero aún así nos hace falta algo más.
¿Por qué no un sistema de notas como podemos ver en la imagen que he creado para la cabecera de este artículo? Un sistema que nos permita añadir la típica nota, a la que tan acostumbrados estamos ya en programas de ofimática, a cada uno de los usuarios que queramos pudiendo colocar una descripción sobre cómo conocimos a esa persona o por qué la estamos siguiendo exactamente?
Nos ayudará a recordar a la gente, y sobre todo a hacer una limpieza cada pocas semanas para que nuestra cuenta Twitter siga siendo una herramienta de comunicación tan eficiente como el primer día.
No creo que ningún responsable de Twitter lea este humilde blog con unas 3.000 visitas mensuales, pero a ver si hay suerte y llegan a la misma conclusión.
Comienza la censura en Google
Mucho estaba tardando Google en dar otro paso en falso según mi opinión. Me explico. Creo a ciencia cierta que es un paso atrás y en contra de la total ventaja que posee Google en el sector de los buscadores de contenido Online. Pero también estaba seguro de que iba a acabar dando este paso tardando menos de lo que en realidad ha tardado.
Google está dejando de ser 100% fidedigna con las recomendaciones de búsquedas instantáneas. Términos como Megaupload o Bittorrent están dejando de ser recomendado por el reconocido buscador, a pesar de ser según la escritura del usuario las sugerencias más lógicas.
Parece que esto es sólo el principio, y espero de corazón que no sea el comienzo del fin de Internet tal como la conocemos desde su nacimiento hasta nuestros días. El cambio de una Internet libre, hacía una Internet cuyos contenidos son gestionados por un organismo superior. De momento estos cambios solo son para las recomendaciones de búsquedas y no se está penalizando a dichas webs en su posicionamiento natural.
Pero… ¿Cuando será el próximo paso? ¿Seguiremos entonces usando Google? ¿O usaremos buscadores alternativas que acabarán desbancando al gigante multicolor?
Imagen: El Blog de De Cabo.
Fuente: Error 500.
La publicidad contextual inadecuada

La tecnología avanza, y la publicidad hace uso de los últimos avances para auto-desarrollarse y evolucionar hacia mensajes más directos y personalizados para el consumidor de información. De ahí nació hace unos años la publicidad contextual, permitiendo mostrar al lector anuncios de productos o servicios que pudieran ser de su interés según la lectura que está realizando en ese mismo momento. Google aprovechó esta técnica para comenzar a hacer rentable su proyecto del “mega-buscador” allá por el año 2002, y para dar a conocer al gran público este estilo publicitario.
La idea suena bien, parece buena. Y de hecho… lo es. Pero como todo tiene sus “contras”, algún que otro detalle que hay que cuidar si queremos que esta publicidad nos sea rentable y sume más a nuestra empresa de lo que resta.
El ejemplo más claro que me he encontrado es el de la imagen que acompaña a este artículo, captura del feed RSS del reconocido blog sobre tecnología Engadget. En una noticia que habla sobre el aumento del ataque a aviones con punteros láser y las grandes penalizaciones que estos actos tienen, podemos encontrar un anuncio que nos permite comprar el mismo puntero utilizado por estas personas, con el envío a cualquier casa del mundo de manera gratuita.
Para evitar estos problemas hay herramientas, hay filtros, que nos permiten reducir al máximo estos hechos. Aún así, nunca estaremos al 100% seguros de donde está apareciendo el anuncio de nuestra empresa. Claro que esta anécdota no anula las grandes ventajas que poseen las campañas de SEM.
¿Tendremos publicidad en las noticias de asesinatos que nos inviten a comprar un cuchillo igualito al que usó el asesino en su última noche en libertad?

